martes, 7 de agosto de 2018

Capítulo XIII - El pirata

Los españoles estuvieron muy cerca de abordar el Venganza Negra, porque eran mayoría.
Se arriesgaban cada vez más con barcos más grandes, pero el Capitán no se detenía con nada.
Aquello era una lucha ciega y a muerte.
Los cañones eran endiabladamente poderosos, como si tuvieran alguna clase de poder sobrenatural. Así que, aterrada, decidí escapar de lo que parecía una prisión de humo y fuego.
Iba a morir allí aunque tal vez también moriría afuera.
Pero, la mujer que salía del camarote era otra.
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-¿Quién eres?-
De las Casas había atrapado a un hombre merodeando por cubierta.
-¿Eres español??-
Su espada apuntaba directo al cuello del hombre, pero el pirata no lograba identificar aquellas vestimentas como españolas.
Tampoco era uno de los suyos, al menos no podía reconocerlo.
-¿Quién eres??- exigió saber - Dime, o te mato- amenazaba. Pero el hecho de que aquel extraño pirata estuviera desarmado, lo detenía en su propósito de matarlo.
Pero no estaba en posición para tal pérdida de tiempo. Los piratas debían impedir que abordaran los españoles.
-No van a abordar, solo están defendiéndose- gritaba Ramirez a los hombres.
Pero De las Casas solo tenía ojos para el extraño pirata que tenía enfrente, decidiendo lo que iba a hacer con él: matarlo o continuar con la batalla.
Entonces decidió matarlo primero y luego unirse al combate de cañones. Así que alzó su espada para dar la estocada final.
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-¡No!! ¡Soy yo!!- grité y me quité la pañoleta que me cubría casi todo el cabello.
-Señorita Perla- la espada del pirata se tambaleó tanto de la sorpresa que casi se le cae.
-Sí, soy yo- reafirmé.
-Dios mío- exclamó horrorizado De las Casas -Casi te mato-
Yo también estaba horrorizada, porque creí ya mi cuello atravesado por aquella espada.
-¿Y qué se supone que haga contigo?? - me exigía saber aquel hombre.
-No lo sé. ¡Pero no podía quedarme en el camarote! Hay humo y fuego por todos lados- explicaba.
-Entonces quédate a mi lado. Mucho me temo que ahora tendrás que ser un pirata igual que nosotros, y tal vez te toque luchar para sobrevivir-
-Y lo haré, eso es lo que quiero- dije sorpresivamente.

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