martes, 28 de agosto de 2018

Capítulo XLIV- De regreso al mar

Reina Pirata
15/4/14
Y no regresé más al convento ni a tierra.
Mi vida estaba junto a él y su mundo, en el Venganza Negra.
Me convertí en una brava pirata, respetada y amada por todos pero en especial por Gabriel. El destino hizo que nos encontráramos porque éramos dos almas que necesitaban unirse.
Y me convertí en otra mujer, una tan hermosa que las monjas no me reconocerían si me vieran.
Nadie me reconocería si algún día volvía a San Isidro.
Lo deslumbraba a él, que me había amado cuando nadie más se fijaba en mí, y me había amado desde que llevaba sólo un hábito austero y rostro maltratado, ya demasiado mayor para merecerlo.
Y los hombres me deseaban, me llamaban la Reina Pirata aunque procurábamos mantenernos lejos del conocimiento humano.
Era la mujer del temible Capitán Pirata y algunos decían que la Reina Pirata era más temible que el mismo Capitán.
Eso aprendí en mi viaje en el Venganza Negra, aprendí a superar mis demonios y a enfrentar al mundo.
¿Y él?
Yo sabía que nuestro camino no estaría lleno de obstáculos. Ni que estaría libre de todas las ataduras que acompañaban al Capitán.
Pero juntos todo era fácil de enfrentar.
Nos casamos en Cuba. Él como un caballero cuyo pasado nadie se imaginaba, solo era Gabriel Murad Della Rovere.
Y yo, Marianne Murad Della Rovere.

Lo que había frente a mí era el océano desconocido y un largo camino que se extendía, inexplorado e increíblemente fascinate
Lo que había frente a mí era el océano desconocido y un largo camino que se extendía, inexplorado e increíblemente fascinate.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario