miércoles, 27 de junio de 2018

Capítulo VII - Conociendo al Capitán

Debía definir entonces que mi secuestro a bordo del Venganza Negra tenía un fin elitesco como podría clasificarse el ser una escriba. "Que testifique" sobre lo que el Capitán Pirata realmente hacía.
Eso entendía.
Pero por nada del mundo lograba convencerme se que aquella era la única razón.
Me habían dado un trabajo, y allí estaba aquel cuaderno vacío a merced del viento que entraba por la ventana.
Olor a sal y océano.
Y yo con la mirada vacía en el horizonte.
Todo lo que había visto y escuchado se contradecía.
Un hombre que primero se me mostraba con una cara, me mostraba otra cuando estaba en su círculo.
Me negaba a pensar enteramente en el Capitán, todos los días era ahora mi pensamiento.
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-No me gustan esas cosas del Vudú. Por favor saque todo eso del camarote-
Nuevamente la mujer en mi camarote, en su acostumbrado vaivén, y yo sentada pensando por primera vez en mi vida que parecía una princesa.
Me sorprendía todo lo que podía cambiar uno en el cautiverio.
-No puedo hacerlo, lo siento- excusaba Ana.
-¿Quién es él?- solté involuntariamente. Ana se detiene en seco -El Capitán Pirata ¿Quién es?- proseguí sin dar marcha atrás.
-No lo sé, señorita- contestó apenas la mujer.
-¿Qué edad tendrá? Parece de mi edad, aunque yo creía que era mucho mayor-
-Debe tener su edad, tal vez unos 41 o 42- comentó indiferente mientras seguía con sus tareas de recoger los platos y limpiar.
-Es un hombre muy joven para tan nefasta reputación- suspiré -Y ¿Qué habías escuchado de él, Ana? Yo, bueno, puras cosas sobrenaturales-
-Que es hijo del Diablo- la mujer se santiguó asustada.
-Bueno, eso debo averiguarlo. Ya que es mi trabajo ¿sabe?- le mostré el cuaderno -Estos piratas necesitan a alguien educado para que testifique por escrito sobre este barco-
-Vaya, qué honor- comentó Ana muy ingenuamente -Yo no tengo educación para eso-
-Sí, qué honor- solté con ironía- Entonces, debo conocer quién es en realidad el temible Capitán Pirata-
Y en cambio yo no sonaba supersticiosa, al contrario, ya todos los mitos y leyendas se desvanecían, para dar paso a algo peor que era la realidad.
Pero ahora mucho me temo que tendría que enfrentarme al Capitán más a menudo, para conocerlo. Cara a cara con él.
No era algo que deseaba del todo.
Aunque no estaba segura de eso.

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